¿Por qué íbamos a los salones recreativos? Y…¿Por qué cerraron?

Parto de la base de que siempre he sido apasionado de los salones recreativos, desde la época de Space Invaders hasta hoy, y he vivido la evolución y revolución de los mismos desde los años 80 más o menos.

He vivido y he disfrutado con la evolución natural (y sobre todo privilegiada) de los salones recreativos. Jugar al Phoenix y sus “aguiluchos”, Asteroids y su machacón sonido, el desesperante Pac-man… para pasar a los zombies de Ghost And Goblins, los ninjas de Shinobi, la espada de fuego del Rastan

…e ir descubriendo, con todavía algún grano en cara resquicio de la recién abandonada pubertad, las maravillas del 3d con Tekken y sus combos, “hacer un trompo” en Sega Rally y disparar como si no hubiera un mañana en The House of the Dead II mientras me jugaba mis primeras cervezas con los colegas.

Esa era la evolución natural de cualquier Gamer Jugón de máquinas recreativas.

Los juegos que molaban, eran los de las recreativas, los de los bares. Y punto.

Disfrutábamos como niños en los salones recreativos.

Y dijeron los directivos japoneses que odiaban los salones recreativos: Vamos a hacer algo para que la gente juegue en casa.

Las máquinas recreativas de finales de los 80 molaban pero mucho, y la industria del entretenimiento que no era tonta (aunque con determinadas decisiones lo parezca) comenzó a crear sistemas para jugar en casa.

Los juegos que a su vez iban surgiendo junto con los diferentes ordenadores de 8 bits pues si, eran muy divertidos (salvo el “score 3020” que era más malo que un martes), e iban evolucionando progresivamente con mejores gráficos y mayor jugabilidad, ofreciendo además otras mecánicas de juego que no encontrabas en los salones.

Pero siempre tendías a compararlos con las máquinas arcade de las recreativas. Siempre.

Y al final, cuando jugabas en el ordenador a la conversión de tu arcade favorito…

  • Este juego es muy parecido a… pero peor….
  • Es muy chulo pero en la recreativa va más rápido…
  • Si tuviera el mando de la recreativa en vez de esta castaña de Joystick… ¿de quien fué la idea de poner el disparo arriba?
  • ¿Que mierda de colores son estos? ¡¡Si solo hay 16!! Si en la máquina los gráficos son la caña…
  • Hoy no compro el “Bollicao” y las pelas las fundo al Kung Fu Master… ¡Voilá!

En las consolas ocurría algo muy parecido. Descartando la pionera Atari 2600 que era inferior, en los sistemas Sega Master System y NES la calidad de los juegos estaba justo en medio; por norma general eran mejores que los ordenadores de la época (como Spectrum, Amstrad o MSX) pero sin conseguir igualar a las recreativas salvo honrosas excepciones.

Ordenadores de 8 bits años 80

Siempre nos quedaba un “algo”, una especie de “no se que”, siempre encontrabas argumentos más o menos sólidos para considerar que los sistemas de hogar, tanto consolas como ordenadores, eran peor que las recreativas.

Y esos argumentos por nimios que fueran, servían como excusa para salir a fundir la paga al salón más cercano.

La referencia era la máquina recreativa.

Y dijeron los directivos japoneses que odiaban los salones recreativos: Vamos a hacer algo para que la gente juegue en casa, pero mejor.

Entonces llegaron como un torbellino los 16 bits, entró la Sega Megadrive, la SuperNintendo y los ordenadores de 16bits como el Atari STe (sniff… mi Atari) o el Amiga 500 en los que ya la calidad gráfica y sonora prácticamente igualaba y en algunos casos superaba los juegos de recreativa.

Estos equipos conseguían que jugar en casa fuera una experiencia muy cercana a jugar en tu salón recreativo favorito.

Pero aún existía un golpe de efecto a favor de los salones recreativos: Los juegos en 3D, con Sega y su sistema AM2 seguido muy de cerca por la tecnología de Namco. La tecnología 3D aún estaba muy verde en los equipos del hogar.

A pesar de que en casa disponías de prácticamente los mismos juegos que en los salones recreativos, seguía existiendo una extraña atracción que prácticamente te obligaba a ir a los recreativos como si de un ritual se tratara.

Arcade Tekken en 3D

La excusa para fundir la asignación semanal ahora eran los juegos en 3D, como el TEKKEN, pero había algo más.

Y dijeron los directivos japoneses que odiaban los salones recreativos: Echad a los directivos anteriores al foso de los caimanes, y vamos a hacer algo para que la gente juegue en casa, pero ahora si que si.

Y ahí que llegaron anunciados con bombo y platillo los 32 y 64 bits con consolas como Playstation o Nintendo 64, y los PC con aceleradoras gráficas (Voodoo o similar). Todos ellos permitían disfrutar de las 3D en los sistemas domésticos, superando incluso a las recreativas.

Pero seguía pasando, seguías yendo a los salones recreativos, o a los bares y discobares a jugar a las recreativas.

No lo podías evitar.

¿Que ocurría? Los juegos eran prácticamente iguales, e incluso mejores y sin embargo seguías jugándote los cuartos con los amigos al MORTAL KOMBAT,  TEKKEN, o al NBA JAM. O si lo tuyo era la velocidad, tumbabas la moto en cada curva del MANX TT y guiñabas un ojo a la rubia que nunca te hizo caso. (y después de verte hacer eso, menos aún).

Salones recreativos con el juego Mortal Kombat

Repartiendo leña en el Mortal Kombat…

Y dijeron los directivos japoneses que odiaban los salones recreativos: ¿Que diablos pasa?

Es muy sencillo. No eran los juegos. ERA LA GENTE.

Los salones recreativos no solo era un sitio donde jugar a “los marcianitos”, era un lugar donde quedar, un punto de encuentro, un espacio donde disfrutar y entablar amistades.

Y jugar a las recreativas con gente pululando alrededor, compartir los trucos, el competir con amigos, el ligar, echar los primeros cigarros, el socializar, esa, esa era la verdadera esencia de los salones y no los juegos.

Los juegos eran la excusa.

Si, en casa podías llevar a los amigos y echar unas partidas, pero no era lo mismo.

En tu casa más de cuatro imberbes dando guerra, un solo mando o dos como mucho, tus hermanos estorbando y tu madre pidiendo ver la novela no era un planazo que digamos, y aparte, allí, nunca iba a estar aquella chica que jugaba al Pac-man y que te volvía turulato. Y si por un casual estaba, entonces te sobraban los amigos, los padres, la novela y hasta la videoconsola.

Salón recreativo años 80

La chica del Pacman viendo lo manta que eras jugando al Asteorids…

Y el tema de los retos. Conseguir acabar un juego es muy divertido, pero si además te ven hacerlo toda una caterva de preadolescentes ojipláticos, y en el récord puedes poner un enigmático AXL o similar proclamándolo a los cuatro vientos, la sensación de orgullo y satisfacción se multiplica, por digamos, ¿3.333.360?

Y no te digo ya si ademas lo haces compitiendo contra tus amigos (la clave del éxito de Street Fighter y toda la almagama de Mortal Kombat, Tekken y similar) o jugando a pachas como en Golden Axe, Double Dragon o House of The Dead.

¿Y que dijeron los directivos japoneses que odiaban los salones recreativos? A estas alturas nada, al ser japoneses se habían hecho el HaraKiri por incompetentes.

Yo creo, y es una opinión, que la evolución de los equipos domésticos y videoconsolas no “mató” los salones recreativos (aunque por supuesto si que los zancadilleó vilmente y amartilló la pistola.)

Bueno, pero…¿que ocurrió?

En mi opinión, pienso que el verdadero motivo de la desaparición de los recreativos fue por culpa (y por supuesto virtud) de la aparición de Internet.

Internet abrió la posibilidad de jugar en red, de comunicarte con otras personas, de chatear, de ligotear… presentó otra forma de “socializar”.

Los juegos se trasladaron al entorno virtual, pudiendo competir con tus amigos, con tus vecinos o con un señor de Murcia vestido de marinero.

Al final un juego puede ser muy divertido, pero cuando la experiencia es compartida con terceros se convierte en una forma de relacionarse, de colaborar, de competir, y la adicción se dispara.

Y que mejor forma que Internet para jugar online, desde la comodidad de tu casa, a cualquier hora, sin amigos gorrones pululando tu nevera…

Detalle del juego Unreal Tournament

Las “quedadas” con los amigos se transformaron en “ciberquedadas”.

Jugar al Unreal Tournament en una red local improvisada en el merendero del colega, llevando cada uno su ordenador de casa, o en un cibercafé, se simplificó.

Ahora se podía jugar cómodamente desde casa vía internet con tus amigos y además, con gente de cualquier lugar del mundo.

Llegaba la extinción irremediable de los salones recreativos.

Todo el universo creado alrededor de los salones arcade se trasladó al ciberespacio, y entonces si, los recreativos vieron como su negocio ya tambaleante, se arrimaba peligrosamente a un abismo, empujado por cientos de hordas espartanas de modems a 56kb.

Máquinas Arcades abandonadas

Lo malo, que los salones recreativos tuvieron que cerrar, lo bueno, que dejaron de oler a sobaco preadolescente mezclado con tabaco.

Los salones comenzaron su extinción prácticamente a la vez que en los hogares se iba consolidando más conexiones a Internet. (La culpa de todo, como siempre, de Telefónica.)

Y a partir de ahí comenzó otra época, un salto generacional que dispone de una tecnología infinitamente superior a la que disfrutamos nosotros, con formas de jugar diferente, múltiples sistemas y gráficos espectaculares, y con la inmersión en VR muy cerca.

Fotograma Ready Player One

¿Mejor? Seguro que si, el progreso tecnológico siempre es positivo.

Pero nunca se acercarán ni por asomo a la experiencia, recuerdos y sensaciones de jugar en un salón recreativo.

Y si no es así, desmiéntemelo.

Directivos que odiaban los salones recreativos celebrando la victoria. Malditos.
Como os coja os dejo los ojos redondos.

 

najeraretrogames

Antonio Hermoso. Najerino aficionado a las máquinas recreativas, publicista y diseñador web.

7 comentarios en “¿Por qué íbamos a los salones recreativos? Y…¿Por qué cerraron?

  1. Hola!! He recuperado este artículo que escribí hace unos años de la web de Ludonautas, ya que actualmente se encuentra caída. Así lo podéis leer aquí mientras recuperan la web.

  2. No entiendo muy bien eso de los directivos japoneses cuando es en Japón donde aún sobreviven y muy bien (aunque ya casi solo de las grandes cadenas, pero pedazo de salones( los salones recreativos, por lo demás chapeau, qué recuerdos y que nostalgia. En mi viaje a Japón me reencontré con esa parte de mi pasado y fue genial

  3. Los salones recreativos eran principalmente un punto de encuentro para estar con los amiguetes y una ventana donde podiamos ver todas las novedades en cuanto a videojuegos se refiere.Las nuevas consolas de ultima generacion y internet tuvieron que ver muchisimo para que los recreativos cerraran y dejaran de ser rentables al operador.Os pongo un ejemplo salia un kof99 que al operador de turno le solia costar sobre unas 200.000ptas de la epoca.A los pocos dias ese juego estaba mas que dumpeado y corriendo por todo internet llegandolo todo el mundo a disfrutar en casa.

  4. Es un guiño humoristico, ya que por aquellos años toda la tecnología venia de japón, pero vamos George que llevas toda la razón del mundo!!! Es de los pocos sitios donde siguen operativos! Y ya ni te cuento si los has podido disfrutar!! Gracias por comentar y me alegro que te haya gustado!!! Un saludo!!

  5. No se habla de la verdadera esencia de los recreativos: ir a echar unas partidas al futbolín o al billar iluminado por esas lámparas bajas y rodeados de esa atmósfera de humo de los petas regados por unas litronas y con música ambiente de los Leño o los Barón Rojo…

  6. Eso me lo guardo para el siguiente artículo, Luis!!! Allí estará toda la fauna y flora de los recreativos!!! Un saludo y gracias por comentar!!!

  7. Interesante reflexión, de hecho he tenido la “suerte” de escuchar comentario del tipo “Pero si en la play se ve mucho mejor que en este trasto en el que hay que pagar”, ya que en donde vivo hay cuatro salones arcade, pero no son muy populares, la mayoría prefiere el aero hockey, el toro mecánico o simplemente guitar hero y el que vino después de dance dance revolution cuyo nombre no recuerdo.

Seguro que tienes muchas cosas que contar... ¡No te cortes!